Los números de 2013


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 8.300 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 3 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

La distancia y posición frente a un micrófono


Posición y distancia con el micrófonoHace unas semanas mantuve una “plática” con mi amigo Raul Pérez sobre la distancia que se debía tener con el micrófono. En esta entrada ahondaré sobre algunos puntos clave.

La distancia y la posición que guardamos con el micrófono son muy importantes para que se obtenga un

Micrófono cardioide shure

a buena grabación. Generalmente, los locutores ocupamos micrófonos que tienen un patrón cardioide. Este formato permite que se grabe el sonido que viene de frente con la máxima sensibilidad, pero evita el ruido que viene de la parte posterior. Esto hace que este tipo de micrófonos resulten adecuados para escenarios con mucho ruido.

El sonido se recoge con la forma de un cono. La punta del cono se encontraría en la parte de enfrente del micrófono y se iría expandiendo conforme se aleja del instrumento. Esto es importante, ya que mientras más nos alejamos del cono, no sólo se pierde nuestra voz, sino que se va mezclando con el ruido del ambiente.

Crispin Freeman hace la metáfora diciendo que nuestra voz es un helado que se coloca en la parte ancha del cono.

Dependiendo del tipo de micrófono, lo conveniente es estar a unos 15 a 20 cm alejados del mismo (se pueden medir con la mano extendida colocando la punta del meñique en el micrófono y el pulgar en tu boca). Existen algunos, los que usan los cantantes, que permiten estar a dos cm de distancia, y por eso parece que casi se lo comen. Lo conveniente siempre es revisar cuál es la distancia pertinente para el micrófono que vayas a usar. El ingeniero de sonido te puede dar indicaciones.

Gracias a la distancia que usamos podemos hacer algunos efectos muy interesantes:

  • Se puede cambiar el nivel si nos acercamos o alejamos
  • Es importante recalcar que cuando tenemos nuestra boca cerca del micrófono incrementamos el nivel en general y aumentamos los graves, por lo que se puede obtener un sonido apagado.
  • Al acercarnos podemos crear la sensación en el escucha que le estamos diciendo un secreto. Esto es excelente para los comerciales donde queremos ser “expertos” o “confidentes” con los oyentes.
  • Si no dirigimos directamente el eje del micrófono a la boca, la voz parecerá distorsionada y otros sonidos cobrarán importancia. La claridad se consigue si apuntamos el instrumento directamente a la boca
  • Si se busca un sonido más nasal o resonante hay que apuntarlo, ligeramente, hacia la nariz
  • Si lo que queremos es un sonido más grave hay que apuntarlo ligeramente por debajo de la boca
  • Si se quieren evitar consonantes explosivas hay que alejar el micrófono o girar momentáneamente la cabeza

Mucho cuidado con la posición. Los sonidos se pueden obtener si nos acercamos o alejamos de la distancia correcta, pero dentro del cono. En cambio si nos alejamos unos centímetros a los lados, quedamos fuera de ese cono y el sonido no se recoge. Evita a toda costa el estarte moviendo o volteando a los lados.

Falta de entusiasmo


¿Cuántas veces la gente que oye un comercial no le presta atención? Es solamente ruido. No hay algo que la enganche.

¿Cuántas veces un buen discurso, con un excelente tema, se convierte en algo aburrido hasta el cansancio?

¿Cuántas veces, en juntas de trabajo, cuando se menciona el logro de algún proyecto o empleado, no se toma en cuenta y no se logra el compromiso del equipo?

Recuerden todo lo que perdió el presidente Obama en su primer debate.

Todo esto pasa porque las cosas se dicen sin entusiasmo.

La falta de pasión o de ánimo en un discurso o una presentación evitan que la audiencia se identifique con el expositor y mucho menos con el tema. Es uno de los pecados mortales de un conferencista o locutor.

La falta de interés o de gusto por algo se refleja inmediatamente. En el caso de un conferencista se observa porque sus facciones no concuerdan con lo que dice. Puede presentar una cara alegre en el momento de tocar algo serio, o puede estar como una roca cuando debe mostrar pasión.

Para ellos es importante hacer revisiones de sus movimientos corporales o de sus expresiones faciales para lograr empatar su imagen con la del discurso.

Como dijo Dale Carnegie “Si quieres ser entusiasta, actúa en forma entusiasta”.

Para un locutor no hay manera de mostrarlo visualmente. La forma de decir las palabras tiene que mostrar esa pasión o entusiasmo. La voz debe dar presencia (perdón maestros Resendiz pero ya parafrasee su lema).

Es por ello que:

  • Debemos entender a fondo lo que vamos a leer o decir. Hay que estudiarlo, y buscar otras ideas o fuentes alrededor
  • Saber a qué tipo de público nos dirigimos y la importancia que tendrá el discurso en su forma de pensar o sus acciones
  • Si se trata de un comercial, conocer las características o “bondades” que debemos dar al producto
  • Buscar las palabras más eficaces, que creen un sentimiento o que invoquen a la acción
  • También es importante que el entusiasmo o la pasión expresados sean adecuados. No podemos exagerar porque entonces el mensaje se oiría falso o sobre actuado.

Hay que recordar que no sólo es la forma de expresarse sino también el contenido lo que hará que las audiencias se compenetren con el mensaje.

Courage is going from failure to failure without losing enthuisasm. – Sir Winston Churchill 

Abrir la boca antes de inhalar


Ya habíamos mencionado los ruidos que se pueden hacer con la boca y que podían evitarse manteniéndola hidratada o hasta comiendo una manzana.

En esta ocasión les comentaré de un consejo que da el mismo Crispin Freeman y que realmente muchos no conocíamos y está muy fácil de hacer:

Hay que mantener la boca abierta antes de la inhalación que se hace al hablar.

Si uno mantiene la boca cerrada cuando se respira, hay que abrirla de manera rápida para comenzar a decir o leer una línea. Esa rápida apertura de la boca produce ruidos, aun cuando esté bien hidratada.

Por eso al abrirla antes de la inhalación, o manteniéndola ligeramente abierta, se asegura que no existen sonidos al hablar.

 

Para que oigan lo mal que se oyen los sonidos producidos con la boca les dejo un ejemplo de una publicación muy reconocida y con un podcast muy escuchado (mi intención no es hablar mal de nadie, sino mostrar que hasta en las mejores familias se pueden oír estos errores).

https://alfredolujan.files.wordpress.com/2012/10/clics.mp3

Nunca pedir perdón


Buenas tardes, venía a darles la presentación. No sé si me oigan atrás porque anda un poco mal el sonido. Les quería pedir perdón porque llegué un poco tarde y apenas están viendo si el proyector funciona. Así que disculpen la demora. No soy un experto en el tema pero les puedo decir…

 ¿Esa es la manera de empezar un discurso? ¿Crees que el público, ya sea presencial o los que oyen remotamente, merece este tipo de lamentos? Muchos de ellos están otorgando su tiempo, y quizá hasta su dinero, para oír la presentación, aprender o por lo menos divertirse. Con el mensaje anterior se demuestra que uno no tiene respeto a la audiencia.

En general, las disculpas de un orador se han convertido en un cliché. Muchos piden perdón por cosas innecesarias. Sobre todo que se gana muy poco con las disculpas y hasta se daña la reputación.

Autores como Diana Booher discuten esto. Comentan que una disculpa puede mostrar vulnerabilidad y con ello humanidad, y en lugar de decrecer, aumenta nuestra credibilidad por la persona.

Otros, como Scott Berkun, con el cual estoy de acuerdo, comentan lo contrario. No es posible comentar que uno está nervioso o que no es un experto en el tema. Menos que el perro se comió la tarea. La audiencia puede pensar que ni siquiera uno se tomó la molestia de prepararse adecuadamente.

Como orador se supone que tienes que llegar preparado y con tiempo para revisar el equipo o hacer pruebas de sonido. Sin embargo, no siempre se puede.

Es por ello que también existe la parte media. Andrew Dlugan escribió hace tiempo que no siempre se puede ser tan radical y a veces hay que pedir perdón. Pero antes de hacerlo hay que contestar algunas preguntas que permitirán saber si la disculpa es necesaria:

  1. ¿La audiencia se dio cuenta de lo que pasó y por lo que te vas a disculpar? Para que llamar la atención sobre cosas negativas que nadie sabe que pasaron (Ej. Se te olvidó algo o están en desorden las diapositivas)
  2. ¿Realmente uno se disculpa porque está arrepentido o porque está avergonzado?
  3. ¿Se tiene que pedir perdón por algo fuera de tu control? Tú estás hablando, no puedes controlar al mismo tiempo el aire acondicionado, la luz, el sonido, si la comida no llega a tiempo.

Como siempre tu opinión es valiosa. No te disculpes y déjanos conocerla.

Referencias de la cultura pop


Muchos autores mencionan la importancia de contar una historia para captar la atención de la audiencia. No siempre es tan fácil ni tampoco se tiene mucho tiempo. Existen otros trucos para evitar la distracción de las personas. Uno de ellos es buscar analogías y que mejor que con sucesos actuales.

Se pueden tomar referencias del clima, de las noticias o de la cultura popular. Uno de los ejemplos más presentados comentaba  que si uno era entrevistado, la prensa siempre se fijaría o citaría la frase donde se mencionara algo de la cultura pop: contratar a ese director es una decisión tan mala como contratar a Michael Jackson de niñera. La prensa no iba a dejar pasar una referencia al controversial cantante.

Es importante seguir algunos pasos:

  1. Hay que estar muy actualizado en las noticias o en el mundo del entretenimiento. Algunas referencias son fáciles, pero otras pueden notarse pasadas de moda o ya muy usadas
  2. Tenemos que pensar bien en nuestra audiencia. No todos conocen o tienen experiencia en los mismos temas. Alguien que conozca de futbol puede saber los nombres y posiciones de los jugadores, pero muchos no y la referencia puede no ser clara. Por desgracia, en nuestro país, pasa mucho con temas literarios.
  3. Si se escogen personajes tienen que ser fácilmente reconocibles.
  4. Mucho cuidado con el mal gusto. El ejemplo que tomé anteriormente  fue porque era algo que era fácilmente vinculable, pero hablar mal o hacer un comentario mordaz puede también ser contraproducente. Sobre todo si lo publica la prensa
  5. También hay que ver el nivel de la audiencia. Imagina una presentación muy refinada o con intelectuales y que oigan la crónica de una telenovela. Lo mismo sucede al contrario
  6. Política y religión son temas escabrosos. No quiero decir que hay que esconder las convicciones personales, pero hay que ver hacia que audiencia o medio estamos haciendo las declaraciones.

10 consejos para ser un mejor expositor


  1. La impresión más fuerte en la audiencia es la primera. Piensa bien que decir en los primeros dos minutos de tu presentación.
  2. Busca un tema que provoque, que sea divertido, retador o fuera de lo ordinario para los primeros 30 segundos
  3. Recuerda que si la audiencia se aburre en los primero minutos se quedará con la idea de que toda tu plática fue tediosa.
  4. Nunca empieces con clichés como “Hoy les voy a hablar de…”, “Voy a ser breve…”
  5. No empieces a hablar a menos que todos en la audiencia te puedan oir claramente
  6. No empieces a hablar hasta que todos se callen
  7. No termines tu presentación mientras vas caminando a tu asiento o a la salida del podio
  8. Practica, practica, practica
  9. Pregúntales a tus amigos o a tu familia cuales son sus oradores preferidos y por qué
  10. Es mejor ser conciso. Duele menos oir un discurso aburrido pero corto que uno aburrido y largo.