Consejos para brindar


Brindis Casablanca

En estas fechas se utiliza mucho brindar o conmemorar en un evento, por lo que varias personas me sugirieron este tema. Les dejo algunos consejos:

Preparación del discurso

  • Trata de hablar de emociones y sentimientos. Como dice T. J. Walker, un brindis viene del corazón y no de la cabeza
  • Utiliza el humor, pero que sea fino y no ridiculizando a nadie
  • Se puede empezar un brindis en forma humorística pero debería terminar con un sentimiento
  • Habla de anécdotas o historias divertidas. No utilices peleas o conflictos de ejemplo
  • Enfócate en una sola historia y un solo sentimiento. Realiza un discurso simple y que sea fácil de entender para todos
  • Si tu discurso es para graduaciones o cuestiones de trabajo puedes hablar de lo que depara el futuro
  • Personaliza el discurso hacia cada homenajeado. Quizá se alargue, pero es un buen detalle
  • No hables más de tres minutos. No se trata de recitar el Brindis del Bohemio.
  • Los brindis cortos no son malos. Sin embargo, asegúrate de alcanzar a decir todo lo que quieres. No debes intentar repetirlo
  • Da gracias sencillas y directas, sobre todo a las personas importantes, y generales a los asistentes
  • Guarda lo más importante para el final
  • Algunas autores dicen que hay que memorizarlo. Puedes utilizar tarjetas con palabras claves
  • Es mejor que no lo hagas. Mejor mira a las personas directamente y expresa con emociones sinceras lo importantes que son para ti
  • A veces no hay tiempo para ensayarlo o se presenta la oportunidad en ese momento. Prepara un discurso en tu mente sobre lo que deberías decir. No improvises mientras tienes el micrófono

El brindis

  • Revisa bien tu posición ante el micrófono y revisa el volumen
  • Párate y preséntate con todos
  • Habla claro, fuerte y lento
  • José de Santiago propone repetir una frase tres veces con diferentes contenidos
  • Agarra la copa, pero sólo levántala al final
  • Si tu discurso provoca emoción, a veces la gente ríe o llora, espera un momento. Deja que fluya
  • Si tú eres el que te conmueves, espera un momento para retomar el tema
  • Hay que dar más énfasis a las frases finales, para que todos te acompañen con un “Salud” emotivo

Lo que no hay que hacer

  • Armarte de valor a través del alcohol. El estar “pasado de copas” te provocará un ridículo
  • No bebas antes o durante el brindis. Muchas veces se hace con champaña o vino espumoso y tiene gases
  • Si algo te falto algo que mencionar espera hasta el final de la ronda. No intentes quitar el micrófono o tratar de retomarlo inmediatamente, ya que das la impresión de estar ebrio o ser un necio
  • Evita dar gracias a todas las personas una por una. Recuerda lo molestos que son los actores que agradecen hasta a su mascota en los premios Oscar

Falta de entusiasmo


¿Cuántas veces la gente que oye un comercial no le presta atención? Es solamente ruido. No hay algo que la enganche.

¿Cuántas veces un buen discurso, con un excelente tema, se convierte en algo aburrido hasta el cansancio?

¿Cuántas veces, en juntas de trabajo, cuando se menciona el logro de algún proyecto o empleado, no se toma en cuenta y no se logra el compromiso del equipo?

Recuerden todo lo que perdió el presidente Obama en su primer debate.

Todo esto pasa porque las cosas se dicen sin entusiasmo.

La falta de pasión o de ánimo en un discurso o una presentación evitan que la audiencia se identifique con el expositor y mucho menos con el tema. Es uno de los pecados mortales de un conferencista o locutor.

La falta de interés o de gusto por algo se refleja inmediatamente. En el caso de un conferencista se observa porque sus facciones no concuerdan con lo que dice. Puede presentar una cara alegre en el momento de tocar algo serio, o puede estar como una roca cuando debe mostrar pasión.

Para ellos es importante hacer revisiones de sus movimientos corporales o de sus expresiones faciales para lograr empatar su imagen con la del discurso.

Como dijo Dale Carnegie “Si quieres ser entusiasta, actúa en forma entusiasta”.

Para un locutor no hay manera de mostrarlo visualmente. La forma de decir las palabras tiene que mostrar esa pasión o entusiasmo. La voz debe dar presencia (perdón maestros Resendiz pero ya parafrasee su lema).

Es por ello que:

  • Debemos entender a fondo lo que vamos a leer o decir. Hay que estudiarlo, y buscar otras ideas o fuentes alrededor
  • Saber a qué tipo de público nos dirigimos y la importancia que tendrá el discurso en su forma de pensar o sus acciones
  • Si se trata de un comercial, conocer las características o “bondades” que debemos dar al producto
  • Buscar las palabras más eficaces, que creen un sentimiento o que invoquen a la acción
  • También es importante que el entusiasmo o la pasión expresados sean adecuados. No podemos exagerar porque entonces el mensaje se oiría falso o sobre actuado.

Hay que recordar que no sólo es la forma de expresarse sino también el contenido lo que hará que las audiencias se compenetren con el mensaje.

Courage is going from failure to failure without losing enthuisasm. – Sir Winston Churchill 

Nunca pedir perdón


Buenas tardes, venía a darles la presentación. No sé si me oigan atrás porque anda un poco mal el sonido. Les quería pedir perdón porque llegué un poco tarde y apenas están viendo si el proyector funciona. Así que disculpen la demora. No soy un experto en el tema pero les puedo decir…

 ¿Esa es la manera de empezar un discurso? ¿Crees que el público, ya sea presencial o los que oyen remotamente, merece este tipo de lamentos? Muchos de ellos están otorgando su tiempo, y quizá hasta su dinero, para oír la presentación, aprender o por lo menos divertirse. Con el mensaje anterior se demuestra que uno no tiene respeto a la audiencia.

En general, las disculpas de un orador se han convertido en un cliché. Muchos piden perdón por cosas innecesarias. Sobre todo que se gana muy poco con las disculpas y hasta se daña la reputación.

Autores como Diana Booher discuten esto. Comentan que una disculpa puede mostrar vulnerabilidad y con ello humanidad, y en lugar de decrecer, aumenta nuestra credibilidad por la persona.

Otros, como Scott Berkun, con el cual estoy de acuerdo, comentan lo contrario. No es posible comentar que uno está nervioso o que no es un experto en el tema. Menos que el perro se comió la tarea. La audiencia puede pensar que ni siquiera uno se tomó la molestia de prepararse adecuadamente.

Como orador se supone que tienes que llegar preparado y con tiempo para revisar el equipo o hacer pruebas de sonido. Sin embargo, no siempre se puede.

Es por ello que también existe la parte media. Andrew Dlugan escribió hace tiempo que no siempre se puede ser tan radical y a veces hay que pedir perdón. Pero antes de hacerlo hay que contestar algunas preguntas que permitirán saber si la disculpa es necesaria:

  1. ¿La audiencia se dio cuenta de lo que pasó y por lo que te vas a disculpar? Para que llamar la atención sobre cosas negativas que nadie sabe que pasaron (Ej. Se te olvidó algo o están en desorden las diapositivas)
  2. ¿Realmente uno se disculpa porque está arrepentido o porque está avergonzado?
  3. ¿Se tiene que pedir perdón por algo fuera de tu control? Tú estás hablando, no puedes controlar al mismo tiempo el aire acondicionado, la luz, el sonido, si la comida no llega a tiempo.

Como siempre tu opinión es valiosa. No te disculpes y déjanos conocerla.

Referencias de la cultura pop


Muchos autores mencionan la importancia de contar una historia para captar la atención de la audiencia. No siempre es tan fácil ni tampoco se tiene mucho tiempo. Existen otros trucos para evitar la distracción de las personas. Uno de ellos es buscar analogías y que mejor que con sucesos actuales.

Se pueden tomar referencias del clima, de las noticias o de la cultura popular. Uno de los ejemplos más presentados comentaba  que si uno era entrevistado, la prensa siempre se fijaría o citaría la frase donde se mencionara algo de la cultura pop: contratar a ese director es una decisión tan mala como contratar a Michael Jackson de niñera. La prensa no iba a dejar pasar una referencia al controversial cantante.

Es importante seguir algunos pasos:

  1. Hay que estar muy actualizado en las noticias o en el mundo del entretenimiento. Algunas referencias son fáciles, pero otras pueden notarse pasadas de moda o ya muy usadas
  2. Tenemos que pensar bien en nuestra audiencia. No todos conocen o tienen experiencia en los mismos temas. Alguien que conozca de futbol puede saber los nombres y posiciones de los jugadores, pero muchos no y la referencia puede no ser clara. Por desgracia, en nuestro país, pasa mucho con temas literarios.
  3. Si se escogen personajes tienen que ser fácilmente reconocibles.
  4. Mucho cuidado con el mal gusto. El ejemplo que tomé anteriormente  fue porque era algo que era fácilmente vinculable, pero hablar mal o hacer un comentario mordaz puede también ser contraproducente. Sobre todo si lo publica la prensa
  5. También hay que ver el nivel de la audiencia. Imagina una presentación muy refinada o con intelectuales y que oigan la crónica de una telenovela. Lo mismo sucede al contrario
  6. Política y religión son temas escabrosos. No quiero decir que hay que esconder las convicciones personales, pero hay que ver hacia que audiencia o medio estamos haciendo las declaraciones.

10 consejos para ser un mejor expositor


  1. La impresión más fuerte en la audiencia es la primera. Piensa bien que decir en los primeros dos minutos de tu presentación.
  2. Busca un tema que provoque, que sea divertido, retador o fuera de lo ordinario para los primeros 30 segundos
  3. Recuerda que si la audiencia se aburre en los primero minutos se quedará con la idea de que toda tu plática fue tediosa.
  4. Nunca empieces con clichés como “Hoy les voy a hablar de…”, “Voy a ser breve…”
  5. No empieces a hablar a menos que todos en la audiencia te puedan oir claramente
  6. No empieces a hablar hasta que todos se callen
  7. No termines tu presentación mientras vas caminando a tu asiento o a la salida del podio
  8. Practica, practica, practica
  9. Pregúntales a tus amigos o a tu familia cuales son sus oradores preferidos y por qué
  10. Es mejor ser conciso. Duele menos oir un discurso aburrido pero corto que uno aburrido y largo.

La importancia de las pausas


Hace algunas entradas estuvimos viendo un uso de las pausas dentro de un discurso. Seguí buscando más información sobre este tema y me encontré con artículos de Andrew Dlugan y el libro de Diana Booher. Juntando sus ideas y las de investigadores del habla se puede determinar qué:

  1. Las pausas ayudan a que los escuchas puedan entender con más claridad el discurso. No sólo permiten puntuar las ideas, sino que provocan que la audiencia esté más pendiente tratando de adivinar que es lo que va a empezar la frase o a comenzar una nueva. Investigadores han determinado que mientras más complejo sea lo que se quiere comunicar se requerirá un mayor número de pausas. Además también pueden ayudar a los escuchas para que absorban la información.
  2. Son una manera de mostrar las puntuaciones en un texto. Cuando se escribe se pueden usar muchos recursos como puntos, comas, letras itálicas o negritas y hasta viñetas para separar los temas. Los espacios en el habla se encargarán de ello.
  3. Son elementos clave para enmarcar una emoción. Nos permiten dar dramatismo a lo que se quiere decir. Se usan para indicar tristeza o enojo principalmente
  4. Controlan el ritmo general del discurso. Cuando se comienza a hablar, la pausa sirve para tranquilizarnos y determinar que se va a decir. Además nos proveen de una imagen de seguridad y autoridad.
  5. Pueden llegar a ser saludables. Nos permiten tomar aire, tragar o incluso beber agua. Ayudan a que llegue más oxígeno al cerebro y a que la calidad vocal se refuerce al hidratarse.
  6. Reemplazan las palabras de relleno. Este punto lo discutimos en otra entrada
  7. Empatan cerebro y boca. Alguien que habla realiza dos tareas al mismo tiempo: La primera es pensar que decir mientras que la segunda es proyectar esas palabras. Al detenernos nos da tiempo de pensar bien y hablar con claridad.

Algunos investigadores clasificaron a las pausas como:

  • Cortas. 0.15 segundos de duración
  • Medianas 0.50 segundos
  • Largas, de 1 a 1.50 segundos

Cuando se lee un texto se tienden a marcar pausas breves y medianas, mientras que hablando se producen medianas y largas

Como se puede observar, las pausas ayudan en nuestro discurso. Sin embargo, hay que dominarlas. Si no se utilizan bien pueden dar la sensación de que el que habla no tiene seguridad o provoca que la audiencia pierda la atención. Ese punto lo veremos en otra entrada

Es más importante el presentador que la presentación


Generalmente en presentaciones en público, sea en un auditorio o en una junta, uno se aprovecha de los medios audiovisuales y se usan como “muletas”. Se habla mientras aparecen las láminas y muchas veces las leemos. Aprovechando las enseñanzas de TJ Walker se puede mejorar la exposición:

  1. Evitemos hablar cuando exista una diapositiva. De esa manera la audiencia tiene que fijar la atención únicamente en el expositor.
  2. En caso de que se quiera mostrar la diapositiva, entonces se hace una pausa al hablar.
  3. Siempre hay que empezar sin nada en la pantalla. Luego se explica el concepto y después se dan los hechos y los ejemplos para respaldarlo.
  4. Una vez que se expuso se presenta la diapositiva, que servirá como un apoyo visual y que comunicará los mismos puntos para reforzarlos